Imagenes de Pablo Escobar Archive

Así fue la cacería de Pablo Escobar

Así fue la cacería de Pablo Escobar

Pablo Escobar Gaviria, en 1993, era uno de los hombres más famosos y ricos del mundo. Conocido por sus cercanos y la prensa como el “El Patrón” o el “zar de la droga”, gracias al comercio de cocaína, que era contrabandeada por la organización que creó, el cartel de Medellín, amasó la fortuna más grande de su país y una de las más grandes del mundo. Su fortuna, de hecho, estaba estimada entre los 9 mil y 15 mil millones de dólares, por lo que no estaba bromeando cuando le ofreció una vez al gobierno colombiano pagar su deuda externa, con tal que lo dejaran traficar droga en paz.

Así fue la cacería de Pablo Escobar

Escobar no sólo estaba forrado en billetes, sino que también dejó una gran estela de sangre en su camino. Fue sindicado como el autor intelectual del asesinato de miles de personas, pues en medio de la guerra sin cuartel que el cartel de Medellín desató contra el Estado colombiano y contra otros carteles rivales, planificó y financió una extensa red de implacables sicarios, quienes asesinaron a miles de personas y perpetraron cientos de actos terroristas con el empleo de coches bomba, en las principales ciudades del territorio cafetero. Por ello, a comienzos de los años 90′, Pablo Escobar era el criminal más buscado de Colombia.

Luego que Escobar fuera aprehendido y se fugara de la cárcel “La Catedral” de Envigado el 22 de julio de 1992, el Gobierno colombiano organizó el Bloque de Búsqueda, un contingente de 1.500 hombres constituido por soldados y policías de élite con el propósito de capturar al jefe del cartel de Medellín. Tras 17 meses de intenso rastreo, el gobierno colombiano, quien contó con el respaldo de grupos de inteligencia estadounidenses y de la presunta asistencia del grupo de narcotraficantes denominado Los Pepes, el Bloque de Búsqueda localizó finalmente a Pablo Escobar en un barrio de Medellín.

Algunos Mitos Sobre Pablo Escobar

Si bien Pablo Escobar logró evadir al Bloque de Búsqueda por seis meses más, la muerte de su jefe de seguridad, “El Angelito” (León Puerta Muñoz), en octubre de 1993, lo dejó desprotegido, al mando ya de sicarios rasos. El 2 diciembre de 1993, Escobar terminó siendo arrinconado por sus implacables perseguidores. Había cometido el error de efectuar en sus últimos días de vida varias llamadas telefónicas a su familia, las que fueron interceptadas por la policía. .

El periodista y escritor norteamericano Mark Bowden, en su libro “Killing Pablo” (“Matando a Pablo”), relató que en la tercera semana de noviembre de 1993, el narcotraficante había fijado su residencia en una casa de Medellín, “una vivienda de ladrillos, de dos plantas, sencilla y con una palmera achaparrada enfrente”. “El taxi que utilizaba como cabina telefónica portátil era conducido por su único guardaespaldas y compañero, Alvaro de Jesús, alias “Limón” ”.

Después de un año y cuatro meses de intensas labores de inteligencia, el Bloque de Búsqueda -que tenía ubicadas antenas de vigilancia en las colinas que rodeaban Medellín- fijó el martes 30 de noviembre el origen de una de las llamadas de Escobar en el barrio de Los Olivos. El 1 de diciembre el coronel Hugo Martínez Poveda pidió autorización para acordonar el barrio y luego registrar las casas puerta por puerta. Pero se le negó el permiso, por lo que el militar y otros 35 policías se quedaron ocultos en sus vehículos en un estacionamiento, esperando toda la noche del martes hasta el miércoles (1 de diciembre).

Así fue la cacería de Pablo Escobar

Ese día, Escobar volvió a llamar y habló durante bastante tiempo con su hijo, su esposa y su hija, quienes le desearon un feliz cumpleaños. “Acababa de cumplir 44 años y lo celebró con marihuana, una tarta y un poco de vino”, detalló Bowden en su libro, quien agregó que el mayor Hugo Aguilar salió a toda prisa del estacionamiento en busca de la señal, pero no había nadie allí. Ahí se percató de que “seguramente Pablo había estado hablando desde un auto en movimiento”.

“Aquel jueves 2 de diciembre de 1993, Pablo se despertó, como solía, un poco antes del mediodía. Comió un plato de espagueti y echó su grueso cuerpo de nuevo en la cama, pero esta vez con el teléfono inalámbrico”, explicó Bowden en su libro. A las 13.00 hrs, Escobar intentó varias veces llamar a su familia haciéndose pasar por un periodista de radio. El Bloque de Búsqueda calculó que el llamado provenía nuevamente de Los Olivos. Entonces, el mayor Hugo Aguilar “dejó de fijarse en la pantalla y comenzó a observar las casas detenidamente, una por una, hasta que reconoció a un hombre gordo asomado a la ventana de la segunda planta. Llevaba el pelo negro, rizado y largo, y barba”. Era, sin duda, Pablo Escobar. Unos minutos más tarde los policías comenzaron la cacería.

Bowden reveló que “ “Limón” saltó desde la ventana de atrás al tejado apenas el equipo de asalto hubo irrumpido por el frente… Recibió varios impactos mientras corría. El segundo en salir fue Pablo… Según los policías allí presentes, al cruzar corriendo el techo recibió los impactos de los hombres que disparaban desde el callejón y del mayor Hugo Aguilar, que se había subido al tejado de la casa contigua”. Pablo Escobar, el hombre que había sembrado el terror en Colombia, estaba oficialmente muerto. La autopsia reveló que había recibido tres balazos: en su pierna derecha, en la espalda y en el centro de su oreja derecha.

Así fue la cacería de Pablo Escobar

La muerte de Pablo Escobar generó reacciones dispares. Su familia y sus protegidos lloraron su muerte, y a su entierro asistieron miles de personas, en su mayoría de los barrios pobres de Medellín. Pero la prensa y el Gobierno lo consideraron un triunfo en la lucha contra las drogas y el principio del fin del tráfico de estupefacientes, algo que el tiempo demostraría como una verdadera falacia.

Entre quienes lo consideran muerto, aún su imagen continúa muy vigente y es utilizada políticamente. Sus fotos se venden al lado de las del Che Guevara. Incluso en algunos sitios todavía es venerado como un santo y en su tumba se depositan ofrendas, a pesar de todas las atrocidades que cometió.

Fuente: https://www.guioteca.com/los-90/muerte-de-pablo-escobar-asi-fue-la-caceria-del-narcotraficante-mas-poderoso-del-mundo/

Imagen de Gonzalo Rodriguez Gacha Alias el Mexicano

Imagen de Gonzalo Rodriguez Gacha Alias el Mexicano

Imagen de Gonzalo Rodriguez Gacha Alias el Mexicano

 

Pablo Emilio Escobar Gaviria
(Rionegro, Antioquia, 1 de diciembre de 1949 – Medellín, Antioquia, 2 de diciembre de 1993) fue un reconocido narcotraficante colombiano, fundador y máximo líder del Cartel de Medellín.

Nacido de una familia campesina, Escobar demostró habilidad para los negocios desde muy pequeño. Inició su vida delictiva a finales de los sesenta en el contrabando, y a comienzos de la década de los setenta, se involucró en la producción y comercialización de marihuana y cocaína al exterior. Tras formar alianzas con Gonzalo Rodríguez Gacha, Carlos Lehder y Jorge Luis Ochoa, Escobar fundó el Cartel de Medellín, organización que en su auge, monopolizó el negocio de la cocaína desde su producción hasta su consumo, controlando más del 80% de la producción mundial de dicha droga y del 75% del mercado ilícito de la misma en Estados Unidos.

5 Durante esta década logró consolidar su imperio criminal, convirtiéndolo en el hombre más poderoso de la mafia colombiana, acumulando una inmensa fortuna, que rondó la cifra de entre 25 000 a 30 000 millones de dólares, consagrándolo así como uno de los hombres más ricos del mundo según la revista Forbes durante siete años consecutivos.5 6 7

Para excusar su inmensurable capital, a comienzos de los ochenta Escobar trató de pulir su imagen a través de la realización de obras de caridad para los desprotegidos y con una breve incursión en la política, ocupando un escaño como representante a la cámara en el Congreso Nacional en 1982.

Sin embargo en 1983, tras diversas publicaciones del diario El Espectador y con la acusación directa del ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla, pierde su escaño y es acusado públicamente por sus negocios ilegales. Meses después, Lara Bonilla y Guillermo Cano, director del El Espectador, son asesinados por órdenes de Escobar.

Para 1985, el narcotráfico ya estaba en auge y así mismo, los carteles presentes en Colombia, lo que desató una guerra contra el gobierno, cabeza en cuestión en ese entonces, Belisario Betancur, se dispuso a combatirla con el uso de la extradición de narcotraficantes a Estados Unidos.

Tras sendos intentos de negociación y múltiples secuestros y asesinatos selectivos de jueces y funcionarios públicos, en 1989, el Cartel de Medellín con Escobar al mando declaró la guerra total contra el Estado.8 9 Organizó y financió una extensa red de sicarios, fieles a su mando, que asesinó a personalidades clave para la institucionalidad nacional y perpetró actos terroristas indiscriminados con el empleo de coches bomba en las principales ciudades del país que desestabilizaron al mismo, puso a las autoridades «de rodillas», y que lo convirtió en el criminal más buscado a comienzos de los años noventa.10 11 Fue responsable del asesinato de 657 policías entre 1989 y 1993,[cita requerida] y de feroces enfrentamientos contra el Cartel de Cali, los paramilitares del Magdalena Medio y finalmente Los Pepes.

Después de la consumación de la Asamblea Nacional Constituyente en 1991, que le dio a Colombia una nueva constitución y la prohibición de la extradición de nacionales a Estados Unidos, Escobar decidió someterse a la justicia con la condición de ser recluido en La Catedral, una ostentosa cárcel ubicada en sus terrenos.

Tras demostrarse que aún seguía delinquiendo tras las rejas, el Gobierno quiso capturarlo, por lo cual Escobar se dio a la fuga, saliendo fácilmente por la parte trasera de la prisión, lo que significó uno de los episodios más vergonzosos para la autoridad penitenciaria del país. Tras su escape, el gobierno conformó el denominado Bloque de Búsqueda para recapturarlo y tras diecisiete meses de intenso rastreo, fue tiroteado en un tejado de un exclusivo sector de Medellín a los 44 años de edad.

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_Escobar

El Hijo de Pablo Escobar Revela el Papel de EE.UU. en el Negocio de las Drogas

Pablo Escobar en la Casa Blanca

El Dia que Pablo Escobar y su Hijo Se Fotografiaron  en la Casa Blanca

Pablo Escobar en la Casa Blanca

 

Pablo Emilio Escobar Gaviria
(Rionegro, Antioquia, 1 de diciembre de 1949 – Medellín, Antioquia, 2 de diciembre de 1993) fue un reconocido narcotraficante colombiano, fundador y máximo líder del Cartel de Medellín.

Nacido de una familia campesina, Escobar demostró habilidad para los negocios desde muy pequeño. Inició su vida delictiva a finales de los sesenta en el contrabando, y a comienzos de la década de los setenta, se involucró en la producción y comercialización de marihuana y cocaína al exterior. Tras formar alianzas con Gonzalo Rodríguez Gacha, Carlos Lehder y Jorge Luis Ochoa, Escobar fundó el Cartel de Medellín, organización que en su auge, monopolizó el negocio de la cocaína desde su producción hasta su consumo, controlando más del 80% de la producción mundial de dicha droga y del 75% del mercado ilícito de la misma en Estados Unidos.

5 Durante esta década logró consolidar su imperio criminal, convirtiéndolo en el hombre más poderoso de la mafia colombiana, acumulando una inmensa fortuna, que rondó la cifra de entre 25 000 a 30 000 millones de dólares, consagrándolo así como uno de los hombres más ricos del mundo según la revista Forbes durante siete años consecutivos.5 6 7

Para excusar su inmensurable capital, a comienzos de los ochenta Escobar trató de pulir su imagen a través de la realización de obras de caridad para los desprotegidos y con una breve incursión en la política, ocupando un escaño como representante a la cámara en el Congreso Nacional en 1982.

Sin embargo en 1983, tras diversas publicaciones del diario El Espectador y con la acusación directa del ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla, pierde su escaño y es acusado públicamente por sus negocios ilegales. Meses después, Lara Bonilla y Guillermo Cano, director del El Espectador, son asesinados por órdenes de Escobar.

Para 1985, el narcotráfico ya estaba en auge y así mismo, los carteles presentes en Colombia, lo que desató una guerra contra el gobierno, cabeza en cuestión en ese entonces, Belisario Betancur, se dispuso a combatirla con el uso de la extradición de narcotraficantes a Estados Unidos.

Tras sendos intentos de negociación y múltiples secuestros y asesinatos selectivos de jueces y funcionarios públicos, en 1989, el Cartel de Medellín con Escobar al mando declaró la guerra total contra el Estado.8 9 Organizó y financió una extensa red de sicarios, fieles a su mando, que asesinó a personalidades clave para la institucionalidad nacional y perpetró actos terroristas indiscriminados con el empleo de coches bomba en las principales ciudades del país que desestabilizaron al mismo, puso a las autoridades «de rodillas», y que lo convirtió en el criminal más buscado a comienzos de los años noventa.10 11 Fue responsable del asesinato de 657 policías entre 1989 y 1993,[cita requerida] y de feroces enfrentamientos contra el Cartel de Cali, los paramilitares del Magdalena Medio y finalmente Los Pepes.

Después de la consumación de la Asamblea Nacional Constituyente en 1991, que le dio a Colombia una nueva constitución y la prohibición de la extradición de nacionales a Estados Unidos, Escobar decidió someterse a la justicia con la condición de ser recluido en La Catedral, una ostentosa cárcel ubicada en sus terrenos.

Tras demostrarse que aún seguía delinquiendo tras las rejas, el Gobierno quiso capturarlo, por lo cual Escobar se dio a la fuga, saliendo fácilmente por la parte trasera de la prisión, lo que significó uno de los episodios más vergonzosos para la autoridad penitenciaria del país. Tras su escape, el gobierno conformó el denominado Bloque de Búsqueda para recapturarlo y tras diecisiete meses de intenso rastreo, fue tiroteado en un tejado de un exclusivo sector de Medellín a los 44 años de edad.

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_Escobar

El Retrato de Pablo Escobar

Retrato de Pablo Escobar

Retrato de Pablo Escobar

Pablo Emilio Escobar Gaviria
(Rionegro, Antioquia, 1 de diciembre de 1949 – Medellín, Antioquia, 2 de diciembre de 1993) fue un reconocido narcotraficante colombiano, fundador y máximo líder del Cartel de Medellín.

Nacido de una familia campesina, Escobar demostró habilidad para los negocios desde muy pequeño. Inició su vida delictiva a finales de los sesenta en el contrabando, y a comienzos de la década de los setenta, se involucró en la producción y comercialización de marihuana y cocaína al exterior. Tras formar alianzas con Gonzalo Rodríguez Gacha, Carlos Lehder y Jorge Luis Ochoa, Escobar fundó el Cartel de Medellín, organización que en su auge, monopolizó el negocio de la cocaína desde su producción hasta su consumo, controlando más del 80% de la producción mundial de dicha droga y del 75% del mercado ilícito de la misma en Estados Unidos.

5 Durante esta década logró consolidar su imperio criminal, convirtiéndolo en el hombre más poderoso de la mafia colombiana, acumulando una inmensa fortuna, que rondó la cifra de entre 25 000 a 30 000 millones de dólares, consagrándolo así como uno de los hombres más ricos del mundo según la revista Forbes durante siete años consecutivos.5 6 7

Para excusar su inmensurable capital, a comienzos de los ochenta Escobar trató de pulir su imagen a través de la realización de obras de caridad para los desprotegidos y con una breve incursión en la política, ocupando un escaño como representante a la cámara en el Congreso Nacional en 1982.

Sin embargo en 1983, tras diversas publicaciones del diario El Espectador y con la acusación directa del ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla, pierde su escaño y es acusado públicamente por sus negocios ilegales. Meses después, Lara Bonilla y Guillermo Cano, director del El Espectador, son asesinados por órdenes de Escobar.

Para 1985, el narcotráfico ya estaba en auge y así mismo, los carteles presentes en Colombia, lo que desató una guerra contra el gobierno, cabeza en cuestión en ese entonces, Belisario Betancur, se dispuso a combatirla con el uso de la extradición de narcotraficantes a Estados Unidos.

Tras sendos intentos de negociación y múltiples secuestros y asesinatos selectivos de jueces y funcionarios públicos, en 1989, el Cartel de Medellín con Escobar al mando declaró la guerra total contra el Estado.8 9 Organizó y financió una extensa red de sicarios, fieles a su mando, que asesinó a personalidades clave para la institucionalidad nacional y perpetró actos terroristas indiscriminados con el empleo de coches bomba en las principales ciudades del país que desestabilizaron al mismo, puso a las autoridades «de rodillas», y que lo convirtió en el criminal más buscado a comienzos de los años noventa.10 11 Fue responsable del asesinato de 657 policías entre 1989 y 1993,[cita requerida] y de feroces enfrentamientos contra el Cartel de Cali, los paramilitares del Magdalena Medio y finalmente Los Pepes.

Después de la consumación de la Asamblea Nacional Constituyente en 1991, que le dio a Colombia una nueva constitución y la prohibición de la extradición de nacionales a Estados Unidos, Escobar decidió someterse a la justicia con la condición de ser recluido en La Catedral, una ostentosa cárcel ubicada en sus terrenos.

Tras demostrarse que aún seguía delinquiendo tras las rejas, el Gobierno quiso capturarlo, por lo cual Escobar se dio a la fuga, saliendo fácilmente por la parte trasera de la prisión, lo que significó uno de los episodios más vergonzosos para la autoridad penitenciaria del país. Tras su escape, el gobierno conformó el denominado Bloque de Búsqueda para recapturarlo y tras diecisiete meses de intenso rastreo, fue tiroteado en un tejado de un exclusivo sector de Medellín a los 44 años de edad.

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_Escobar

Entrevista Inedita a Maria Victoria Henao Luego de Estar Detenida

Nota Realizada por el periódico de Argentina Pagina 12 en el año 2000

“Juzgan al espíritu de Escobar y a su fantasma”

 

Por Raúl Kollmann
”Estoy presa en la Argentina por ser colombiana, porque quieren juzgar al fantasma de Pablo Escobar y porque quieren hacer creer que Argentina combate el narcotráfico”.
Con estas palabras, María Victoria Henao Vallejos, la viuda del que fuera el narcotraficante más poderoso del mundo, habló por primera vez desde que está en una cárcel argentina. Fue acusada por el juez Gabriel Cavallo de ser la jefa de una asociación ilícita supuestamente dedicada al lavado de dinero proveniente del narcotráfico. Su procesamiento y prisión preventiva fue confirmada por la Cámara Federal, según ella “sin siquiera leer la causa”.
En un dramático diálogo con la revista colombiana La Semana, Henao Vallejos sostiene que es un chivo expiatorio. La entrevista no fue publicada en el semanario, aunque aparecerá en su página de Internet.

–¿Por qué decidieron vivir en la Argentina?
–Mi sueño como mamá era estar en un lugar que nos permitiera construir nuestro propio futuro. Después de recorrer algunos países quedamos a la deriva. El destino nos llevó a probar suerte e hizo que arribáramos a territorio argentino el 23 de diciembre de 1994.

–¿Fue ayudada por el gobierno de Menem?
–No tuve ningún contacto con nadie, no pedí ni recibí ayuda alguna. El camino lo hice yo con el firme compromiso de enseñarles a mis hijos que la vida valía la pena de ser vivida. Ingresé como un ciudadano cualquiera.

–¿En cuantos países estuvieron antes?
–En cinco países. El que más nos conmovió fue Mozambique. Al descubrir en él su terrible realidad me di cuenta de que todos carecíamos de la fortaleza suficiente para reconstruir allí nuestro hogar.

–¿Cuál fue el momento más difícil antes de llegar a Argentina?
–Cuando elegimos partir, en vísperas de Navidad, al encontrarme en el aeropuerto de Maputo sin un país, sin un destino, rechazados por el mundo, sin saber hacia dónde partir.

–¿Cómo era su vida en Argentina? ¿A qué se dedicaban?
–Por primera vez, a mis 33 años, logré sentirme libre del estigma del
apellido que traíamos tatuado mis hijos y yo. Comenzamos a vivir una vida que nos era desconocida en Colombia. Mi hija iba al colegio en el transporte escolar; mi hijo comenzó su carrera como diseñador industrial. Yo me sometí a tratamiento psicológico, hice cursos de decoración y arquitectura que han sido mi actividad usualmente, estudiaba inglés y en el ‘99 comencé a estudiar una carrera para ser acompañante oncológico. Le agradecíamos a Dios por cada paso que dábamos en libertad. Fuimos muy felices siendo nadie. Después de tantos años de terror creí que mis hijos y yo habíamos alcanzado al fin la paz tan anhelada y la libertad.

–¿Cuándo comenzó todo el problema judicial que hoy enfrentan? ¿Quién y por qué descubrió su anterior identidad?
–En 1995 conocí al contador Juan Carlos Zacarías, que se enteró, aún no sé cómo, de mi anterior identidad en el ‘97. Conmovido con nuestra historia, él eligió continuar la relación laboral conmigo y nos brindó su amistad. Luego cambió radicalmente y empezó a pedirme reiterados aumentos de sueldo. Nos presionaba psicológicamente con lo de la identidad. A principios de diciembre del ‘98, el canal People & Arts emitió un documental sobre la vida de Pablo Escobar. Nos ausentamos temporalmente para evitar ser reconocidos y esperar alguna reacción. Al partir, le dejé a Zacarías poderes y papeles firmados en blanco para que pudiera continuar con mi trabajo. Los únicos que reaccionaron fueron Zacarías y dos empleados de Studio Center, su inmobiliaria, Carlos Marcelo Gil y Oscar Alberto Lupia, simulando la venta de dos propiedades, traspasándolas aestos últimos y usando los documentos en blanco para justificar su proceder ante la Justicia.

–¿Cómo se sintió, cuál fue su reacción?
–Me sentí defraudada ante la traición de mi asesor contable. Sentía que esa paz que habíamos logrado se esfumaba. Busqué abogados que me asesoraron para evitar que mi contador lograra completar su defraudación. En marzo del ‘99 yo denuncié ante la Justicia esta estafa; los jueces encontraron evidencia contundente y tomaron medidas para evitar que Zacarías siguiera estafándome. Luego, para proteger nuestras vidas, escribí unas cartas que relataban paso a paso lo que me hacía Zacarías, las firmaba y las depositaba en distintas escribanías de Buenos Aires.

–¿Qué más dicen esas cartas? ¿Cuántas escribió?
–Las cartas revelan que fui amenazada y extorsionada por Zacarías y su abogado, el doctor Víctor Stinfale. Durante las mediaciones que Zacarías me solicitó, el doctor Stinfale me dijo: “Si usted no accede a nuestras pretensiones económicas y si continúa con los procesos que ya inició ante la Justicia, yo la saco del tablero, le armo un escándalo público y le invento una causa por narcotráfico; usted es la viuda de Escobar y la prensa y la Justicia me van a creer a mí, nunca a usted”. Hoy soy víctima de aquellas palabras. En la causa consta que deposité alrededor de ocho cartas, seis o siete meses antes de que se me iniciara este montaje, pues fueron encontradas en los allanamientos junto con casetes donde yo grababa las amenazas. Más de nueve personas declararon confirmando este hecho. Además, en abril del ‘99 viajé a Colombia y ante la Fiscalía denuncié todo lo que me estaba sucediendo, les dije a qué actividad me dedicaba en este país. El juez Cavallo encontró copia de dicha declaración.

–¿Cuál fue el momento más duro desde que se inició todo este proceso?
–Estos dos últimos años de amenazas, extorsión y pánico. Lo peor fue cuando la Justicia encarceló a las víctimas y dejó de lado los delitos que contra nosotros se habían cometido, pues el apellido Escobar suena más que el de Zacarías. Aquí se pretende juzgar en cabeza mía y de mi hijo la imagen pública que tuvo Pablo Escobar a casi seis años de su muerte.

–¿De qué acusaron a su hijo Sebastián? ¿En qué terminó ese proceso?
–Fue detenido por falsedad de documentos y lavado de dinero, delitos excarcelables en Argentina, pero sólo mes y medio después del avance de la investigación fue liberado al no encontrarse pruebas en su contra. Lo acusan por el delito de ser colombiano y por ser portador del virus Escobar.

–¿Qué reacción tuvieron los amigos y las personas que estaban a su alrededor en Argentina cuando se enteraron de su anterior identidad?
–A mi hija no la recibieron en su colegio. Esto me dolió más que mi encierro, pues aun cuando todo el grupo de alumnos se solidarizó con ella no podía creer que docentes y padres culparan sin reflexión a mi hija por el flagelo actual del narcotráfico. Con esa actitud la convirtieron en prisionera de un pasado en el que no participó. ¿Qué más deben pagarle mis hijos a la sociedad para poder acceder a sus derechos básicos? ¿Qué daño le hicieron ellos al mundo? ¿Acaso pudieron ellos elegir a sus padres?

–¿Cómo la ha tratado la Justicia argentina?
–Me tienen secuestrada, me acusan de delitos que no cometí, me sindican de jefa de la asociación ilícita porque es lo único que les permite mantenerme en cautiverio. Yo de lo único que soy jefa es de mi hogar. Ni Zacarías respondía a mis órdenes. ¿Cómo pude yo escribir seis meses antes en cada carta todo el montaje que hoy estoy viviendo? El fiscal de la Cámara textualmente cuestiona el origen de la causa. En ocho meses de calvario no ha llegado ni una sola prueba en mi contra, al contrario, autoridades internacionales, como Interpol y otras más, le responden a Cavallo que no tienen antecedentes contra nosotros. Yo hice todo a mi nombre porque nada tengo que esconder. Siempre he estado dispuesta a queme investiguen y he colaborado para que todo se aclare lo antes posible. Aquí juzgan al espíritu de Pablo Escobar y a sus fantasmas, pero creo que la justicia divina ya se encargó de eso.

–¿Qué pruebas tiene la Justicia argentina?
–Que me casé a los 16 años, en 1976, con una persona llamada Pablo Escobar. Que legalmente cambié mi identidad y la de mis hijos para poder vivir en paz en algún lugar del mundo. Que soy colombiana. Que me extorsionaron, amenazaron y estafaron y que cumplieron con las amenazas de armarme una causa. Que vine a trabajar aquí honestamente sin ocultar nada. Que consideran ilícito que yo haya contratado los servicios profesionales de abogados colombianos para defender en nombre de mis hijos y ante la Justicia colombiana los casos en los cuales se discute en derecho los bienes que en vida de mi esposo les fueron dados a ambos. La Justicia argentina no tiene jurisdicción para decidir sobre el tema, ningún bien nos ha sido devuelto, hace 13 años están en poder de las autoridades y punto. El hecho de que yo discuta eso en el ámbito legal no me convierte a mí, ni a mis hijos, en delincuentes. La Cámara confirmó los procesamientos, pero la causa no fue leída ni analizada, pues de hacerlo todo el castillo de papel que se construyó a mi alrededor se derrumbaría.

–¿Cree que hay un interés político en su caso? ¿Por qué?
–Soy el chivo expiatorio ideal que necesitaría cualquier país para tapar su ineficacia en la lucha contra todo lo que parezca narcotráfico. El apellido entretiene a los medios de comunicación, al pueblo argentino y sobre todo a la comunidad internacional. Sacrificando a una familia inocente pueden decir en voz alta que Argentina es un país comprometido en la lucha contra el narcotráfico. Es una cuestión de imagen y bajo estas condiciones es difícil que se me juzgue con imparcialidad. Aclaro que no estoy acusada por narcotráfico, ni sufrí antes tal infamia en ninguna otra nación, pero a diario nos usan de ejemplo, como si fuéramos una pandilla.

–¿Cómo ven el futuro?
–Soñamos con el día en que nos reconozcan y nos juzguen por nuestros propios actos y no por los de Pablo Escobar.

–¿Piensan seguir viviendo en Argentina?
–Sí. A Colombia nunca regresaremos.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/2000/00-08/00-08-06/pag14.htm

Juan Pablo Escobar Revela Cuantas Personas Mato el Patron

Juan Pablo Escobar Revela Cuantas Personas Mato el Patron

El hijo de Pablo Escobar reveló a cuántas personas mató el capo narco

Juan Pablo Escobar Henao, hijo del célebre narcotraficante colombiano Pablo Escobar Gaviria, estuvo en el piso de Debo Decir, el ciclo televisivo que conduce Luis Novaresio, y brindó impactantes definiciones sobre su relación con su padre, la violencia y las drogas.

Durante su paso por el programa, el hombre reconoció que no existe un registro oficial que indique a cuántas personas asesinó su padre. Sin embargo, arriesgó una cifra.

Escobar Henao nació en Medellín, Colombia, hace 39 años. Es arquitecto, diseñador industrial y escribió dos libros sobre la vida de su padre. Actualmente vive en la Argentina junto a su mujer y su hijo.

A continuación, sus frases más destacadas:

1. Aprendí que todo se arreglaba a los tiros, pero elegí el camino de la paz.

2. Me toca convivir con la realidad de que era mi padre y el bandido más peligroso del siglo pasado. A los que me dicen que fue un hombre muy malo, les doy la razón, y a los que dicen que fue bueno, les doy la razón.

3. Lo elegiría mil veces a mi padre. No me faltó decirle nada, le dije que parara mil veces. No lo logró la CIA, la DEA ni los carteles, menos lo iba a parar yo. Yo le decía: “Papá, no pongas más bombas”. Él decía: “Guerra es guerra”. Nunca lo vi arrepentido de sus acciones.

4. Le agradezco (a mi padre) haberme mostrado el camino que no debemos recorrer.

5. Las drogas son una tentación permanente y la prohibición es para incitar el consumo.

6. A los ocho años (mi padre) me llamó y hablamos sobre todas las drogas. Me explicaba que la drogas no debían estar tan demonizadas, y me dijo que si alguna vez quería probar él prefería que lo hiciera con él. Yo probé marihuana recién a los 28 años.

7. Nunca hice terapia. Mi madre siempre insistió. Con el cambio de identidad, iba a contarle a un psicólogo una mentira, creo que no íbamos a llegar a ninguna parte. Escribir los libros fue como un exorcismo.

8. Yo le he pedido perdón a muchas de los familiares de las víctimas de mi padre. No hay una lista oficial. Yo creo que debe haber unas 3.000 víctimas.

9. Yo dije que iba a vengar su muerte y diez minutos después me di cuenta de que le traería lo peor a mi familia.

10. El patrón del mal es una caricatura, es para cubrir los crímenes del Estado. Es un relato cómodo para el Estado. Parece que no había corrupción. El narco está donde el Estado deja el vacío.

11. La CIA era socia de mi padre para financiar la lucha anticomunista en Centroamérica. Mi padre les fue útil hasta cierto momento: cuando tuvo tanto poder que pudo doblegar la instituciones de Colombia, se les volvió en contra.

12. Si mi padre estuviera vivo, yo estaría muerto. Su mayor acto de amor fue dejarse encontrar para que nosotros vivamos.

Fuente: http://www.infobae.com/sociedad/2017/02/20/el-hijo-de-pablo-escobar-revelo-a-cuantas-personas-mato-el-capo-narco/